jueves, mayo 25, 2006

Editorial

¿Se puede querer lo que no se conoce?
Siempre he tenido la inquietud de hablar con mis alumnos sobre nuestra identidad como peruanos y llevarlos a la reflexión sobre cómo se viene cultivando dicha identidad. Digo esto porque en alguna medida he detectado una falta de interés por conocer más detalles sobre nuestra procedencia ancestral: quiénes nos antecedieron, cuál es ese inmenso legado cultural que nos dejaron y qué papel han jugado todas estas características para que en la actualidad saquemos pecho por ser peruanos.

A mi me preocupa que quienes estamos involucrados en la labor de difusión cultural -en cualquiera de sus modalidades- somos precisamente los que flaqueamos en el dominio de su conocimiento. Es así que hago la interrogante: ¿se puede querer lo que no se conoce? La respuesta todos la saben, como también saben que no es posible sentir orgullo por acciones o personas desconocidas.

Todos hablamos de Trujillo como ‘La capital de la Marinera’, muy bien, pero cuánto sabemos de la historia de esta danza, de cuándo se inició el concurso en nuestra ciudad, si la vestimenta que hoy se usa fue la misma siempre o si los pasos barrocos y estilizados de hoy son los que realmente corresponden a sus inicios. Mi crítica no va hacia la renovación, pero sí a la repetición en serie que atenta contra la creatividad de la pareja y la evolución de la danza.

En fin, hay un sinnúmero de interrogantes y factores que deberían discutirse y confrontarse en pos de una transmisión y desarrollo correcto de nuestra idiosincrasia.

En ese sentido, la Asociación Cultural Takaynamo tiene tres medios de expresión: el Ballet Folclórico que se encarga de difundir las distintas danzas peruanas; el Centro Ocupacional Particular Takaynamo (CEOP), donde profesores excelentes, con el conocimiento la experiencia y la mística debida, imparten enseñanzas diversas. Algunas promociones egresadas desde el año 2000 ya ocupan plazas en distintos y prestigiosos centros educativos de la región y pueden dar fe de ello. En tercer lugar, se viene implementando un espacio de investigación de las danzas regionales, campo poco explorado y que constituye otro reto para la Asociación, cuya única finalidad es dejar en Trujillo un camino que nos permita conocer mejor nuestras raíces en este aspecto.

Por eso, amigos, consocios, alumnos, bailarines de Takaynamo, sintámonos orgullosos que nuestro esfuerzo por hacer crecer el amor por lo nuestro poco a poco tiene frutos importantes y con escaso apoyo.

Muchas gracias al cuerpo directivo de la Asociación, a los amigos colaboradores desinteresados, a la Dirección del Ceop y a sus docentes y alumnos, a la Dirección del Ballet y sus integrantes, al cuerpo administrativo, y al personal de servicio porque el trabajo de todos en su conjunto hace exitosa la labor de la familia Takaynamo.

Víctor Llanos
Presidente de la Asociación Cultural de Folclor Takaynamo